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| La Apariencia Física en la Adolescencia: Sí Importa |
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La Apariencia Física en la Adolescencia: Sí Importa Partamos de una realidad, para los y las adolescentes la apariencia corporal es muy importante, las características físicas juegan un papel preponderante al momento de evaluarse a sí mismos y a otros, no en vano el grado de popularidad de un adolescente, hombre o mujer, en el colegio se encuentra asociado con qué tan bien representa los estereotipos culturales de belleza. Aún más, se ha encontrado que aquellas adolescentes poco satisfechas con sus cuerpos tienden a ser víctimas de agresión escolar con mayor frecuencia que sus pares más satisfechas[h1] . Esta preocupación por la apariencia, el atractivo o la belleza física que, como padres, podemos encontrar algunas veces exagerada y molesta es hasta cierto grado normal (siempre hay signos de alarma que se deben tener en cuenta que nos indican que nuestro hijo o hija está pasando de lo normal a lo patológico) y se debe a que la adolescencia es un periodo especialmente susceptible para la conformación y la aceptación de la imagen corporal, es decir, la manera en que se percibe dinámicamente el cuerpo: cómo se ve, se mueve y se siente[h2] .
Ahora bien, ¿qué hace de la adolescencia un periodo tan crítico para la imagen corporal? Lo primero y más obvio son los cambios físicos que se dan en la pubertad, los niños y las niñas pasan de tener cuerpos fundamentalmente iguales, salvo en sus órganos sexuales, a tener cuerpos visiblemente diferentes entre sí: las adolescentes ganarán grasa corporal, su pecho crecerá y sus caderas se ensancharán, mientras que los adolescentes tenderán a ser más delgados, angulosos y musculosos[h3] . El hecho de experimentar estos cambios obliga al adolescente a modificar la percepción y la relación que ha tenido con su cuerpo a lo largo de su infancia, esto por sí mismo es retador.
Adicionalmente, los estereotipos de belleza de la cultura occidental como son la delgadez en las mujeres y la fuerza y musculatura en los hombres han llevado a que las y los adolescentes se preocupen de manera particular por su peso y masa corporal. Los cambios físicos experimentados por las niñas durante la pubertad, en especial el notable aumento en la grasa corporal, genera un físico que disocia con el ideal cultural de esbeltez. En algunos niños durante la pubertad se da un aumento en la masa corporal más próximo con el ideal cultural de hombres musculosos y por lo tanto la pubertad es más positiva para ellos. Sin embargo, estudios recientes han mostrado que los adolescentes no son necesariamente inmunes a las preocupaciones sobre el cuerpo relatadas por las adolescentes; al extender la definición de insatisfacción con la imagen corporal incluyendo el deseo de ganar peso, particularmente masa muscular, los investigadores han encontrado evidencia de que los adolescentes, especialmente aquellos bajos de peso, experimentan preocupaciones considerables sobre su imagen corporal[h4] .
Esta asociación vigente entre los cambios físicos de la pubertad y el ideal de belleza contribuye a que, en general, el desarrollo temprano en las niñas (entre los 10 y los 11 años) y el desarrollo tardío en los niños (entre los 14 y los 15 años) presenten los mayores retos para una imagen corporal saludable. Las niñas que maduran precozmente pueden sentir que sus recién formados cuerpos curvilíneos son menos atractivos que los de sus compañeras más delgados y más cercanos a los estándares de delgadez. Mientras que en los niños la pubertad tardía los puede poner en una situación de desventaja frente a sus compañeros, ya que serían los más pequeños y débiles y rara vez serían los líderes de su grupo[h5] . Ahora bien, es importante anotar que estas condiciones denotan un riesgo, pero no son una norma inamovible ya que factores como el grado de madurez cognitiva y emocional del adolescente o el apoyo parental para afrontar los cambios pueden contribuir positivamente a la imagen corporal del adolescente.
Un segundo factor de importancia para la imagen corporal es la nueva capacidad de los y las adolescentes para proyectarse en la mente de otras personas y pensar acerca de sus pensamientos, habilidad que suele ir acompañada de un cierto egocentrismo que les hará difícil distinguir entre sus propios pensamientos y los de los otros. Una consecuencia de este egocentrismo es la audiencia imaginaria, denominada así por David Elkind para referirse a la excesiva autoconsciencia de los adolescentes que los lleva a creer que las otras personas están tan interesadas como ellos mismos en sus cavilaciones y comportamientos[h6] . Lo que explica que los adolescentes se preocupen en exceso por cómo se visten o se peinan y, en general, por cómo se ven, pues en sus mentes todos a su alrededor están observándolos y evaluándolos y de hecho, la preocupación por las evaluaciones negativas de otros parece jugar un rol importante en la visión que se tiene del propio cuerpo. Esto parece ser especialmente cierto para las adolescentes, quienes parecen estar particularmente conscientes de las implicaciones sociales de su apariencia y reportan una mayor preocupación por las evaluaciones externas que los adolescentes, ellas tienen una mayor tendencia a comparar su apariencia con otros en el ambiente social, lo que replica lo hallado en mujeres adultas[h7] .
Puesto que esta autoconsciencia es particularmente angustiosa en la adolescencia, la crítica excesiva de los padres respecto a la apariencia, la alimentación y la actividad física de sus hijos o hijas puede contribuir a incrementar en ellos las preocupaciones por la imagen corporal y hacerlos recurrir a métodos poco saludables para cambiarla, como dietas constantes, ejercicio físico sin moderación o el uso de pastillas adelgazantes, entre otros. Aunque, en ocasiones como adultos sucumbamos nosotros mismos a los estereotipos de belleza, la meta como padres no puede ser alentar la musculatura y la fuerza física en nuestro hijo adolescente y la conservación de una figura esbelta y linda en nuestra hija adolescente, debe ser ayudar a nuestros hijos a experimentar una imagen corporal saludable.
¿Cómo hacerlo? En una guía para la alimentación de los adolescentes publicada por el Center for Leadership, Education and Training in Maternal and Child Nutrition[h8] se recomienda que tanto los adolescentes como sus padres se informen de manera precisa acerca de la alimentación saludable y los efectos que los medios, la sociedad, la cultura, los pares y la familia tienen sobre la imagen corporal. Desde una edad temprana, ayuden a sus hijos a entender que los cuerpos vienen en diferentes formas y tallas, el mensaje de que cada uno es diferente y que las diferentes formas y tamaños son normales debe ser claro y sin prejuicios. Es necesario que los padres entiendan los cambios emocionales y físicos que se experimentan durante la pubertad y se reaseguren que su desarrollo es normal. Para cultivar una imagen corporal saludable, los y las adolescentes necesitan desarrollar habilidades que les ayuden a navegar a través de todos los mensajes que escuchan y ven con relación a la imagen corporal, apariencia y alimentación. Además revise los consejos en la Tabla 1.
Tabla 1. Consejos para desarrollar una imagen corporal positiva entre los niños y los adolescentes
[h1]Evans RR, Roy J, Geiger BF, Werner KA, Burnett D. (2008). Ecological Strategies to Promote Healthy Body Image among Children. Journal of School Health, 78, 359-367.
[h2]Croll, J. (2005). Body Image and Adolescents. Guidelines for adolescent nutrition services. Minneapolis, MN: Center for Leadership, Education and Training in Maternal and Child Nutrition, Division of Epidemiology and Community Health, School of Public Health, University of Minnesota.
[h3]Palacios, J. y Oliva, A.. (2007). La Adolescencia y su Significado Evolutivo. En: Palacios, J., Marchesi, A. y Coll, C. (Ed.) Desarrollo Psicológico y Educación. 1. Psicología Evolutiva., Madrid: Alianza Editorial.
[h4]Davison, T. E. & MCCabe, M. P. (2006). Adolescent Body Image and Psychosocial Functioning. The Journal of Social Psychology, 146, 1. [h5]Palacios, J. y Oliva, A.. (2007). La Adolescencia y su Significado Evolutivo. En: Palacios, J., Marchesi, A. y Coll, C. (Ed.) Desarrollo Psicológico y Educación. 1. Psicología Evolutiva, Madrid: Alianza Editorial.
Papalia, D. y Wendkos, S. (1992). Cap.16 Personalidad y Desarrollo Social en la Adolescencia. En: Psicología del Desarrollo de la Infancia a la Adolescencia, México: McGraw-Hill.
[h6]Palacios, J. y Oliva, A.. (2007). La Adolescencia y su Significado Evolutivo. En: Palacios, J., Marchesi, A. y Coll, C. (Ed.) Desarrollo Psicológico y Educación. 1. Psicología Evolutiva, Madrid: Alianza Editorial.
Papalia, D. y Wendkos, S. (1992). Cap.16 Personalidad y Desarrollo Social en la Adolescencia. En: Psicología del Desarrollo de la Infancia a la Adolescencia, México: McGraw-Hill.
[h7]Davison, T. E. & MCCabe, M. P. (2006). Adolescent Body Image and Psychosocial Functioning. The Journal of Social Psychology, 146, 1.
[h8]Croll, J. (2005). Body Image and Adolescents. Guidelines for adolescent nutrition services. Minneapolis, MN: Center for Leadership, Education and Training in Maternal and Child Nutrition, Division of Epidemiology and Community Health, School of Public Health, University of Minnesota.
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| Last Updated ( Friday, 01 January 2010 01:03 ) |



